A veces las mejores excursiones son las que menos se planean.
Teníamos invitados de nuevo y el fin de semana queríamos hacer algo diferente (visitar los mismos sitios, por bonitos que sean, se hace un poco aburrido).
Una de mis nuevas compañeras de trabajo me sugirió ir a Tammisaari y aunque el día se levantó nublado, frío y con mucho aspecto de que iba a caer una buena, decidimos probar, por eso de que si nos quedábamos en casa tampoco íbamos a ver nada.
Lo primero que descubrimos es que Tammisaari (Ekenäs en sueco) dejó de ser una ciudad a principios de este año para formar una nueva más grande llamada Raseborg junto con otras dos ciudades pequeñas (Snappertuna y Tenala). En Junio de este año dos nuevos municipios pequeños, Pohja y Karis, se han unido a la ciudad de Raseborg.
Os cuento este rollo, porque para mí una ciudad significa muchas casas juntas, con zonas verdes entre ellas, por supuesto. Pero esto es Raseborg:
Teníamos invitados de nuevo y el fin de semana queríamos hacer algo diferente (visitar los mismos sitios, por bonitos que sean, se hace un poco aburrido).
Una de mis nuevas compañeras de trabajo me sugirió ir a Tammisaari y aunque el día se levantó nublado, frío y con mucho aspecto de que iba a caer una buena, decidimos probar, por eso de que si nos quedábamos en casa tampoco íbamos a ver nada.
Lo primero que descubrimos es que Tammisaari (Ekenäs en sueco) dejó de ser una ciudad a principios de este año para formar una nueva más grande llamada Raseborg junto con otras dos ciudades pequeñas (Snappertuna y Tenala). En Junio de este año dos nuevos municipios pequeños, Pohja y Karis, se han unido a la ciudad de Raseborg.
Os cuento este rollo, porque para mí una ciudad significa muchas casas juntas, con zonas verdes entre ellas, por supuesto. Pero esto es Raseborg:
El plano es un dibujo, pero como veis, hay más verde que casas, y eso es el summun de ciudad para un finlandés.
Nota cultural a parte, Tammisari y sus alrededores, o podríamos decir lo que vimos de la "ciudad de Raseborg" nos encantó.
Tammisari son casitas de colores colocadas en calles estrechas que llevan al mar, son flores en todas las ventanas y ropa tendida al sol.
Nota cultural a parte, Tammisari y sus alrededores, o podríamos decir lo que vimos de la "ciudad de Raseborg" nos encantó.
Tammisari son casitas de colores colocadas en calles estrechas que llevan al mar, son flores en todas las ventanas y ropa tendida al sol.
Lástima de tiempo. ¿Os lo imagináis con sol?
Pero también es playa, puerto para pasear por el archipiélago o llevarte hasta el embarcadero de tu casa y restaurantes y bares para disfrutar del sol y de la gente que pasa.
Esta claro que los latinos estamos hechos de otra pasta. ¿Bañarme yo? Tururu
Después de comer en uno de los muchos restaurantes, empezó a pintear (o sea, a llover ligeramente) así que decidimos volver a Helsinki, no siendo que nos fuéramos a mojar.
Pero a mitad de camino decidimos tomar un desvío. En el folleto que nos habían dado en información y turismo hablaban de un castillo en ruinas y estaba cerca, así que nos aventuramos por las carreteras comarcales para verlo.
Y esto eran las ruinas:
Pero a mitad de camino decidimos tomar un desvío. En el folleto que nos habían dado en información y turismo hablaban de un castillo en ruinas y estaba cerca, así que nos aventuramos por las carreteras comarcales para verlo.
Y esto eran las ruinas:
De nuevo sorpresa. Si fueran al sur de Europa sabrían que cuando nosotros hablamos de ruinas, nos referimos, la mayoría de las veces, a cuatro piedras dispersas que formaron un templo, un castillo o una muralla. Pero esto, esto definitivamente no lo clasificaría como ruina.
Además había habido un mercado medieval, con sus justas y su rey incluido. Llegamos un poco tarde a eso, pero el ambiente y el castillo merecieron mucho la pena.
Juzgadlo vosotros mismos.
Además había habido un mercado medieval, con sus justas y su rey incluido. Llegamos un poco tarde a eso, pero el ambiente y el castillo merecieron mucho la pena.
Juzgadlo vosotros mismos.
Y ya de puestos, sin mapa y a lo loco, decidimos volver por una carretera que pensamos nos podría llevar a Helsinki. Nos encontramos con todo esto:
La iglesia de Snappertuna en un entorno idílico, de los que piensas cuando quieres ir a desconectar del mundanal ruido.
Un lago increíble, en el que dejamos a una familia en pleno baño (a pesar de que a esas horas el pinteo era más persistente y yo pensaba en buscar una chaqueta más gorda).
Y este pueblo: Fagervik, con una calle llena de casas a cada cual más bonita, la iglesia a la orilla del lago y lo que parecía una mansión gigante al lado de una forja.
Esta vista era al lado de la iglesia.
Pensaréis: día completo.
Lo fue.
Pero nosotros lo terminamos con esto:
Tempura de salmón con frutos de la huerta, patatas suomi risoladas y cuenco de tomate con cebolleta fresca. Cocinado por un auténtico chef, o sea nuestro querido amigo Julio.
Y esta mañana, antes de despedirle, nos tomamos un branch aquí:
Un fin de semana perfecto, os lo aseguro.