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Comer en Santorini


Durante nuestra estancia en Santorini conocimos a una familia de las islas Fidji que se quejaban de que en Santorini se comía muy mal comparado con las otras islas griegas.

Comer en Santorini
Nosotros, que venimos de un lugar dónde los alimentos frescos son la mitad del año un verdadero lujo, no podíamos entender a qué se referían, hasta que nos dimos cuenta de que, como en cualquier lugar turístico, las pizzas, las pastas y la comida congelada son la oferta de primera línea de playa o de las calles principales.

Estos son los lugares que os recomendamos de nuestra estancia en Santorini.

En Fira repetimos en la Taverna Elia. Estaba lejos de la zona más turística, al principio de una de las calles estrechas que serpenteaban al mar. El servicio era muy amable, tenían una terraza dónde corría el aire, mucho espacio para que Pol jugara y la comida estaba de 10.


Taverna Elia

En Oia, ese lugar que sale en todas las fotos cuando se habla de Santorini, sólo comimos pastel. Alguién me recomendó en facebook La Patisserie Melenio y Pol da fé que es un sitio para no perderse.

pasteles-oia
Estaba leyendo un cuento y al principio se hacía el remolón, pero sólo le quedo chupar el plato. 

Las vistas no daban a la famosa caldera, pero eran igual de impresionantes y los helados y los pasteles estaban para chuparse los dedos.

Cuando visitamos Oia por segunda vez con la esperanza de no pillar las mismas hordas que al anochecer, bajamos a comer a la bahía de Amoudi porque nos habían recomendado la zona para comer pescado.

Amoudi bay santorini

La comida no estaba mala, pero sinceramente no era lo que nos habíamos esperado. Como muestra un botón: a Pol le ponían siempre de acompañamiento unas cuantas patatas fritas y sólo aquí fueron congeladas. La cantidad de comensales no era mayor que en otros lugares, así que supongo que sería efecto del turismo.

pescadores

Eso sí, merece la pena acercarse, darse un chapuzón a la entrada del puerto y tomar un aperitivo o una copa, mientras las barcas entran y salen.

En lo que a playas se refiere, comimos cerca de dos.

En Kamari, nos adentramos un poco hacía el pueblo y encontramos la Taverna Sellada. Sitio familiar y comida como dios manda, nada de pizzas, creps o calamares congelados.

taverna sellada

Y el día que estuvimos en Monolithos, decidimos aventurarnos por una carretera que parecía que no llevaba a ningún sitio que iba bordeando el mar. Al final del camino encontramos un chiringuito que merece ser recomendado, aunque sólo sea por lo solitario del lugar y por el rato calmado y agradable que pasamos allí.

Taverna Panos Santorini

La dueña, extranjera y probablemente casada con un griego, tenía un perro muy simpático que se hizo muy amigo de Pol. El pobre animal estaba muerto de calor, pero aguantaba pacientemente las llamadas del peque, que salía despavorido cada vez que finalmente se acercaba.

hoy-es-un-buen-dia-para-sonreir

Al otro lado de las ventanas, disfrutábamos del mar azul y de la calma de saber que no había nada mejor que hacer. Uno de esos momentos para recordar. Taverna Panos, anotarla por si tenéis la suerte de desviaros por allí.

azul

Y los dos restaurantes en nuestro top 10 los he dejado para el final. Ambos están en el interior de la isla, aunque eso no quita que tengan vistas al mar.

El primero está cerca del pueblo de Exo Gonia, en las montañas. Nosotros nos lo hubiéramos pasado si no hubiera sido porque al lado de una iglesia vimos aparcados muchos coches. No era hora de misa, la verdad, así que pensamos en la máxima: si hay muchos coches es que hay algo bueno y no nos equivocamos.

ouzeria

La taberna se llama Metaxy Mas y os recomendamos reservar porque estaba a reventar en un día de diario. Platos pequeños para compartir y comida típica del interior de la isla. Delicioso.


melenio


Y en el número 1, el restaurante Vanilia en Firostefani, uno de esos pueblos que no aparecen tanto en las guías, pero que debería tener un lugar privilegiado.

El restaurante se merecería un post entero, pero este ya se está haciendo eterno, así que os contaré que la comida era exquisita, con un pequeño toque de modernidad, pero sin salirse de la comida típica griega.

momento-calma

La terraza era una belleza, llena de detalles por todas partes y con una vista que tampoco se quedaba atrás. Fue una de esas opciones segundonas, después de un par de intentos fallidos y una parada de emergencia por tener mucha hambre, que luego no puedes dejar de pensar que es una suerte que las cosas a veces no funcionen como tú las planeas.

detalles

Espero que hayáis llegado hasta el final y que nuestras recomendaciones os resulten tan agradables como nos resultaron a nosotros.

Por si os he abierto el apetito, os dejo con un poco de Tzatziki. ¡Qué aproveche!

tsalsiki

Pori, nuestra playa en Santorini

Aquí dónde nos veis no somos gente de playa. Será porque somos de tierra a dentro y aunque nos encanta el mar, pasear por la playa y darnos un buen chapuzón, nos aburre soberanamente pasarnos el día vuelta y vuelta debajo de una sombrilla.

playas-santorini
Kamari Beach - Monolithos

Por eso no nos molestó no encontrar playas de arena blanca en Santorini, aunque teniendo en cuenta su origen volcánico, la verdad es que no era para menos.

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Red Beach, un enclave precioso de acceso complicado con niños saltarines.
Estaba a reventar y la música tecno se oía casi en España. Una pena, al menos por nuestra parte.

Por las mañanas, después de un buen desayuno y dado que Lorenzo pegaba de mala manera, cogíamos el coche y nos dedicábamos a buscar lugares donde darnos un baño, jugar un poco con la "arena" y disfrutar del dulce far niente, que es una de las cosas de las que están hechas las vacaciones.

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Playa de Almira. 
De la playa no, pero del chiringuito ya os hablo otro día.

Recorrimos toda la isla, visitamos todas las playas a las que se podía llegar por medio terrestre y si tuviéramos que elegir, nos quedaríamos con aquellas apartadas, dónde prácticamente no había nadie.

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Playa de Vlyhada. 
Larga, sin gente, aunque un poco alejada de bares, chiringuitos y esas cosas que busca parte de la civilización.

Pero nosotros nos quedamos con la playa de Pori.

La encontramos un día al atardecer, íbamos a ver meterse el sol desde un faro ubicado en una punta de la isla y vimos el cartel al pasar por la carretera. Pensamos acercarnos para darnos un chapuzón rápido y nos desviamos por una carretera de tierra, todo curvas y pendiente, de esas que si hubiera sido posible, nos hubiéramos dado la vuelta.

playa-pori-1Pero estaba allí, al final del camino. Una playa de piedras entre acantilados con un pequeño bar familiar a la entrada, como queriendo explicar que hasta allí también llegaba la civilización.

Después de salir de los pueblos atestados de gente era como llegar a Marte, un planeta rojo y aislado pero con los colores más azules que uno se puede imaginar.

disfrutando-del-azul

Nos pasamos un rato disfrutando del tiempo, cada uno a los suyo, sabiendo que era uno de esos momentos perfectos que ocurren muy de vez en cuando. Esos instantes en los tú te paras con el tiempo y que no hay nada mejor que dejarse llevar.

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Cuando casi ya se había ido el sol, decidimos seguir nuestro camino.

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Ya no se nos hizo tan largo, ni tan peligroso, así que nos dedicamos a disfrutar del paisaje agreste y de los campos de cultivo, hasta que al final del camino, cuando ya no se podía seguir más allá, nos sentamos a despedir del todo al sol.

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Adios señor sol, adios.

atardecer-en-santorini

Un apartamento en Santorini

Últimamente parecemos un blog de viajes, siempre recomendando hoteles y apartamentos, pero tengo tantas cosas en la recámara que contaros, sitios que merece la pena no perderse, que espero no os importe que últimamente Helsinki esté un poco apartado, que no dejado y que no dejemos de viajar retrospectivamente por el mundo.

Hoy vamos a volar con la imaginación a las islas griegas, vamos a dejarnos inundar por la luz y a sentarnos a admirar los azules más bonitos que he visto en mi vida.

atardecer-santorini

Voy a empezar por Santorini, una isla que dicen que nació de la desaparición de otra y que es uno de esos sitios que merece la pena visitar al menos una vez en la vida.

oia
Oia, un pueblo precioso, pero inundado por el turismo.

No os voy a negar algo. La mano del hombre se ha excedido un poco más de mucho y es un lugar tan sumamente turístico que a veces cuesta encontrar un sitio que recuerde que fue un regalo de los dioses.

Nosotros, que somos más de lugares recónditos, de calma y tranquilidad, de conversar con los lugareños y de dejar pasar el tiempo con la mente en blanco, nos encontramos con una isla llena de gente con pantalones cortos, torsos quemados por el sol y prisa, mucha prisa.

gente


Por eso os recomiendo visitarla fuera de los meses de Julio y Agosto y si la playa no es algo que os resulte obligatorio, supongo que en Abril, Mayo u Octubre debe ser un verdadero paraíso.

Empezaré por recomendaros los apartamentos en los que tuvimos la suerte de alojarnos. A veces todavía quedan sitios que creías totalmente extinguidos. Lugares regentados por una familia y no por una cadena hotelera, sitios austeros pero limpios y con encanto, dónde el tiempo se detiene y los atardeceres son inolvidables.

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Os presento los apartamentos Caldera Butterfly Villas. No os esperéis diseño, animadores infantiles o cócteles al lado de la piscina, pero sí un ambiente familiar, unos dueños súper amables y el mejor lugar que pudimos soñar.

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Está ubicado en la carretera que lleva a Fira, alineado con otros muchos hoteles que miran a la caldera. Santorini no es la isla de la privacidad o de los hoteles perdidos, al menos no a precios de personas con un trabajo convencional, pero al menos en este sitio, en la mayoría de las ocasiones, si tienes la posibilidad de sentir que estás aislado del mundanal ruido.

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Son mini apartamentos ubicados a diferentes alturas con lo básico para pasar unos días en calma, perfecto si vas con niños o si no quieres pasarte todos los días de restaurante en restaurante. La cocina es un poco minúscula, pero teniendo en cuenta que no vas a preparar muchas mousakkas y sí muchas ensaladas, no me pareció un inconveniente en ningún momento.

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Además nada más cruzar la carretera hay una panadería en la que te comerías lo que te pusieran y un poco más arriba un sitio de cosas a la brasa que te lo preparan todo para montarte un banquete en la terraza de tu apartamento. ¡Delicioso!

Sus vistas eran paz para el alma, daba igual a la hora que miraras, siempre te dejaban sin aliento y con ganas de perder la vista para siempre entre sus aguas.

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Y si bien es cierto que yo me pasaba algunos ratos redecorándolo con la mente (cortinas de blonda, colchas blancas, cuadros fuera,...) el sitio es tan auténtico y tan lleno de detalles que me daría muchísima pena si un día terminara desapareciendo absorvido por esas cadenas con estilo estereotipado, pero sin el alma y la calidez que encontramos allí.

detalles-caldera-butterfly

Lo dicho, uno de esos sitios que merece conocerse por el boca a boca, así que así como nos lo recomendaron a nosotros, nosotros os lo recomendamos a vosotros.

Si os decidís a ir, saludad a Margarita de nuestra parte. Ella os hará la estancia muy agradable, interesándose por vuestra vida en castellano y sobre todo asegurándose de que no os falta nada de nada.

cielos de santorini





Apartamentos Caldera Butterfly Villas
Fira 847
Santorini Greece


WEB

Abriendo boca: Atenas


Iba a empezar diciendo que en Grecia en cualquier lado se come bien, pero luego me acordé de una familia de Fidji que no dejaba de quejarse de que la comida en Santorini era malísima y mira, ni ellos tenían toda la razón, ni en todos los sitios se come de cine, no vayamos a engañarnos.

guindillas

Mi primera recomendación culinaria ateniense es visitar el lugar de dónde viene toda la buena comida: el mercado.

Si no habéis estado en ningún mercado asiático o africano es una buena manera de volver un poco en el tiempo y de disfrutar de un espectáculo visual, olfativo y gustativo como dios manda.

en el mercado atenas

Para nosotros, los mercados y los supermercados son parada obligada. Nos encanta ver lo qué come la gente, cómo lo empaquetan y la vida que hay alrededor de todo lo comestible.

polleria mercado atenas

El mercado propiamente dicho, o sea, la parte cubierta, está dedicado principalmente a la carnicería, casquería y pollería, pero justo enfrente podéis daros un atracón de color y sabor con las frutas y las verduras.

frutas y colores

En los alrededores se pueden encontrar desde las mil y una especias, hasta ferreterías, tiendas de todo a 100 y muchas, muchas tiendas de envases, pequeñas y atestadas de baldes, cubos y demás artilugios de plástico.

Merece la pena darse un paseo por allí y comer algo en los mismos baretos donde come la gente del mercado. Eso es lo que se llama saborear la ciudad.

Si hablamos de comer sentados tengo dos recomendaciones que haceros, bueno tres si contamos el restaurante del museo de la Acrópolis del que ya os hablé en el post anterior.

La primera es una taberna muy típica griega, todavía no muy conocida por los turistas como nosotros. Está especializada en costillas a la brasa y nos la recomendaron los chicos de Live in Athens.

cactus

No tengo fotos, porque fuimos a cenar muy tarde, pero es uno de esos lugares típicos, típicos dónde se cena en la calle. Sillas de ratán, mesas de colores desparejadas, gatos que se pasean a sus anchas y bandejas hasta arriba de costillas de cabrito, ensalada griega y meritzana salata. (Sólo de pensarlo ya salivo).

Se llama Elías, como su dueño, y está bastante cerca de la zona peatonal que rodea las zonas históricas, justo al lado de las vías del tren.

querido tomate

Los chicos también nos recomendaron el restaurante Nikitas, pero nosotros no llegamos a ir. El tiempo no nos daba para tanto.

Nuestra segunda recomendación la cogimos de la guía Wallpaper. La pobre languideció en la maleta con todas las recomendaciones de lugares modernos por visitar. Tendremos que darle uso en la próxima visita.

Tzitzikas y Mermigkas está en el centro del meollo, a un paso de Plaka, Syntagma y Monasteraki. Me encantó el restaurante, decorado como un antiguo colmado, el diseño gráfico de su papelería, la vajilla y esa idea de encontrar los cubiertos en el cajón de cada una de las mesas, como si de una vieja cocina se tratara.

mantel

Pero sobre todo nos gustó la comida. Sencilla pero con un toque diferente y con un pan del que no dejamos ni las migas. Muy recomendable.

o tzittzikas ki o mermhgkas

Os dejo con la copa de después de una buena comida. Chin, chin y a disfrutar de la vida.

brettos

Comer en Atenas

Kentriki Agora (Mercado de Atenas)
Athinas, 63

Taverna Elías (στέκι του Ηλία)
Thesalonikis, 6

Psitopoleio O Nikitas
Ag. Anargyron 19, Psirri

Museo de la Acrópolis

Tzitzikas y Mermigkas
Mitropoleos, 12 -14

Unos días en Atenas

Hace muchos años viví en Atenas por un tiempo más bien largo.

Me enamoré de la ciudad caótica que era, a pesar de la suciedad en las calles, del aire húmedo y pegajoso y del no saber muy bien si el taxi o el autobús que habías cogido te llevaban a dónde tu creías que ibas o te iban a dejar en medio de ninguna parte. 

athens 1

Recuerdo con mucho cariño sus calles, sus gentes, su comida, sus puestas de sol y el mar más azul que he visto en toda mi vida. Amor del bueno.

Todos son buenos recuerdos de aquella época de fiesta continua y trabajo día y noche sin fijarse en las agujas del reloj. Por eso, cuando nos planteamos ir a Grecia de vacaciones, aún sabiendo que Atenas en Julio es el infierno, no podía dejar la oportunidad de parar a visitarla y de enseñársela a mis chicos. Llamarme loca, es el amor.

acropolis at dawn

Atenas ha cambiado mucho en estos 15 años. Las cafeterías dónde yo me sentaba a ver pasar la gente ya no están, no vimos motos cargadas de familias de 5 personas con sillas en la cabeza y empieza a haber parkings de verdad en el centro de la ciudad y no solares abandonados dónde dejar tu coche y las llaves a merced del chico que lleva el solar.

flea market athens

Me sentí un poco perdida, sin reconocer del todo los sitios en dónde había vivido tantas cosas, como esas veces en las que sientes un deja vú y sabes que has estado allí en otra vida, pero no terminas de reconocer muy bien por dónde andas. Lo que si es verdad es que mi amor por esa ciudad no ha cambiado ni un poquito.

Me alucina ver tanta historia en tan reducido espacio. Saber que mires dónde mires, miles de personas pasaron antes por ahí y contribuyeron un poquito a la vida que vivimos hoy.

en la acrópolis

Me encanta el carácter de la gente, abierto, amable sin llegar a ser agobiante como un poco más al sur, en la otra cara del Mediterráneo. 

Pol vivía encantado el hecho de que la gente le hablara en otro idioma, le tocara, le preguntara y yo me preguntaba cómo esta gente del norte dónde vivimos llegó a perder la noción de que los sentidos demuestran el cariño.

Vivíamos encantados con los cambios de tono, con los apretones de manos, los olores de especias, los sabores de las comidas y los colores cálidos y chillones por todas partes. ¡Abajo el minimalismo!

in the market

No hay muchas recomendaciones que dar de un sitio en el que prácticamente todo merece la pena. Sobre todo porque nosotros sólo pasamos 3 días justitos y eso no te da ni para raspar la superficie.

Nos compramos la entrada combinada para visitar las ruinas del centro y jugamos a imaginar qué gente pasaba por sus calles, qué vendían en ese o aquel puesto o cómo de largo podíamos saltar de una piedra a otra. Excavamos, acarreamos arena y buscamos todas las sombras que las piedras y los árboles nos podían dar.

de piedra en piedra

Nunca 12 € dieron para tanto, creerme.

Si hay algo que os puedo recomendar es el nuevo museo de la Acrópolis. Un museo moderno, fácil de visitar y que te enseña a entender lo que pasó allí a lo largo de los tiempos.

Yo, que no soy nada de museos, creo que merece la pena pasar por allí antes de visitar la acrópolis y de paso aprovechar para desayunar o comer en su restaurante. Todo un placer.

A Pol le resultó muy divertido encontrar todos los animales en cada sala y disfrutamos de todo el museo. Supongo que para él lo más divertido fue la entrada, dónde saltamos, jugamos y adivinamos qué eran las ruinas que había debajo.

jump

Quien dice que los niños se aburren viajando, no ha viajado con nosotros.

Os dejamos descansado a la sombra de un árbol y prometo volver con recomendaciones más comestibles en el post que viene.

the three of us

Kallinigta.
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