
Ha sido sólo una semana.
Corta pero intensa.
Pero intensa al disfrutarla, porque nos la hemos tomado con mucha calma, sin prisas, sin planes, sin tecnología.
Hemos paseado por pueblos de dos calles, pero tan llenos de encanto, que querrías mudarte a la mañana siguiente.
Bueno, quizás sólo un mes al año, lo reconozco, pero ¿no me digáis que no apetece vivir allí un ratito?
Hemos visto animales fuera de los libros.
La cara de Pol cuando oyó y vio en vivo y en directo a un gallo, el mismo que canta en su libro, no tuvo precio. Esa expresión mezcla de felicidad y miedo será algo que siempre recordaremos con una sonrisa.
Aquí estaba a punto de acariciar a un cabritillo. Estaba tan excitado que no hacía más que repetir "apa, apa" y acariciaba al animal con una mano y a la niña con la otra.
("apa" significa "guapa": traducción simultánea).
Hemos jugado, leído, vagueado, paseado por playas sin gente.
Y hemos tenido la suerte de quedar con amigos. Amigos que hasta ahora eran muy especiales, pero que a partir de ahora sé que lo serán para siempre.
Han sido unas buenas vacaciones.
Mallorca, volveremos.



















































