No solemos irnos tan pronto, pero eran las únicas fechas que cuadraban en el calendario entre picos de trabajo y recomendaciones médicas, así que por asegurarnos algo de buen tiempo, pusimos rumbo al sur y establecimos nuestra base en Tarifa.
Han sido días de disfrutar de amaneceres
y de atardeceres
De visitar mercados, de mezclarnos con los lugareños
y de largas sobremesas con los dueños de los locales, que estaban vacíos de foráneos y llenos de extranjeros que no hablaban nuestra lengua.
Ha habido días de playa
Me quedé sin tarjeta en la cámara y tuve que tirar de móvil. Sin duda, uno de los mejores momentos de las vacaciones.
y días de lluvia.
Foto sacada con el móvil
Dicen que ha sido la semana más fría y dura de todo el invierno, pero hemos vuelto enamorados de Cádiz, de sus paisajes, de su vegetación y de su gente. Seguro que volveremos.
Ahora, de vuelta al país del invierno, me quedo con esas mañanas perezosas en las que Pol nos contaba las historias de los que pasaban por la calle. Su lengua de trapo, sus historias sencillas pero con ese punto diferente y sus ganas de conocer llenan cada día de momentos maravillosos. No los olvidaremos nunca.