El país del sol naciente es un lugar de contrastes, de grandes diferencias capaces de convivir y complementarse entre ellas como en ningún otro lugar del mundo sería posible.
Es difícil de explicar sin experimentarlo. Todavía estamos asimilando todo lo que hemos visto, vivido, probado y tratado de entender.
Sí, porque esa leyenda negra de que en Japón no se habla inglés, no es leyenda, es pura realidad.
Esa idea preconcebida de que el japonés va en grupo, siguiendo la banderita del guía y es el más grande paparazzi, no es idea, sucede no sólo fuera, sino dentro de sus fronteras.
He venido enamorada de Kyoto, de la comida japonesa y de sus onsens (una especie de spas naturales a la japonesa). No podría vivir allí para siempre, pero una temporadita,....
Os contaré largo y tendido en breve.
Mientras tanto trataré de recuperarme de este no saber en que hora vives (no recordaba que en Finlandia por esta época casi ni sale el sol) y de volver a la realidad.
¡Cómo me gusta viajar!
Por cierto, encontramos a Papá Noel de vacaciones por allí. Supongo que cargando las pilas.
