La idea es retomar otra vez el placer de recibir y enviar cartas. De no resignarnos a sólo recibir propaganda y facturas en el buzón.
Me encantan esas iniciativas, así que me he subido al carro y empiezo otro 52 semanas, aunque este no sea fotográfico.
Si alguien se anima y quiere unirse al reto, sólo tiene que mandarme su dirección por correo electrónico o dejármela en un comentario para que nos podamos poner de acuerdo.
El cartero ya dejó una carta en mi buzón y espero que sea la primera de muchas.
Las mías van camino de sus receptoras y yo ya estoy pensando en comprar tinta para recargar mi vieja pluma. Esa con las que escribía interminables cartas de amor y confidencias entre amigas al principio de la adolescencia.
Y hablando de amigas y de proyectos que merecen la pena.
Sylvia, además de hacer unas fotos increíbles tiene un corazón enorme de grande.
Hace más de un año decidió dedicar parte de su tiempo a ayudar a niños enfermos de cancer y fundó Conkerr Cancer Oxford.
Su idea era dar un poco de color a la vida de los niños en los hospitales y cómo le encanta la costura, se le ocurrió coserles almohadones personalizados de colores. Ella lo cuenta muy bien aquí, por si queréis saber más del proyecto.
El caso es que se le ha ocurrido alegrar un poquito su Navidad y esta vez se propone coserles calcetines navideños para que la noche de Nochebuena Papá Noel pueda dejarles sus regalos, aunque no puedan pasar la Navidad en casa.
(Esta foto es suya. Es de los ejemplos que me mandó por correo y se la he tomado prestada para qué veáis que talento tiene mi niña)
Yo, que casi no sé coser un botón, me he apuntado a la iniciativa y me encantaría que vosotros también os animarais.
Podéis ver como lo cuenta ella aquí y me ha prometido que colgará un post explicando cómo hacerlos paso por paso para todas las que tienen dos manos izquierdas como yo.
Para terminar por hoy os dejo una foto de nuestro paseo del Sábado.
Definitivamente el Otoño en este país es una verdadera belleza.