Con esto de que se lleva mucho el estilo nórdico, muchas veces me he planteado contaros mi punto de vista sobre el mercado inmobiliario en Finlandia.
Ver cómo vive la gente dice mucho de su carácter, de sus gustos y de su forma de vida y en este caso, es un claro de reflejo de como es el finlandés.
En el idioma finés, o al menos en las palabras básicas que aprendí cuando buscábamos piso, no existe diferencias entre apartamento o piso, simplemente son viviendas en bloques de pisos.
Sin embargo, si que existen palabras para definir las casas unifamiliares. Estas pueden estar aisladas, pareadas, dispuestas en filas, semi-unidas, unidas y hasta puedes hacer una búsqueda por casas de madera.
Resumiendo: al finés le gusta tener su espacio y una vivienda aislada en el medio del bosque es el sumum inmobiliario de casi todos ellos. Lo curioso es que eso es posible sin salir de la capital del país. ¡Será por espacio!
(Puedo prometer y prometo que esta verja está en Helsinki capital,
igual que las casas de madera de la foto anterior.
Y ambas dos a menos de 10 minutos de un tranvía que te lleve cómodamente al centro de la ciudad)
Además, aunque la venta está ganando puntos últimamente, sobre todo entre la juventud, aquí se lleva mucho el tema del alquiler. Para que os hagáis una idea nosotros vivimos en un kerrostalo (bloque de pisos) que es propiedad de una empresa y ninguno de nuestros vecinos es flamante propietario de su vivienda.
Para una urbanita declarada como yo, la búsqueda de piso fue todo un shock. Yo buscaba esos pisos que tanto nos enseñan en los blogs y en las revistas, con los estándares españoles y en el centro de Helsinki.
¡Error!
Partiendo de la base de que casi todo el mundo busca vivir en una casita, a ser posible sin vecinos en varios kilómetros a la redonda, los pisos en el centro son antiguos y pequeños desde mi punto de vista españolito. Y ojo, digo antiguos, pero no viejos, porque la normativa es súper estricta y aquí las renovaciones están a la orden del día.

Aquí nuestra calle, aquí unos amigos.
Como veis los edificios no son exactamente del siglo XXI.
¿Qué por qué parecen tan grandes? Pues es fácil, están distribuidos pensando en el uso del espacio.
Aunque en el 90% de los casos no lleguen a los 100 m2, suelen tener un salón en el que se puede jugar un partido de fútbol y una cocina amplia, aunque a veces ambas cosas vayan unidas.
Eso sí, no busquéis más de dos habitaciones ni un baño con bañera, porque será como buscar una aguja en un pajar. Los baños son pequeños, las duchas suelen ser un agujero en el suelo y el wáter suele estar en una habitación distinta, claustrofóbicamente pequeña, que recuerda esas casas de estudiantes en las que prácticamente no te podías mover.
Pero hay muchas cosas positivas en ellos. Los techos suelen ser altos, las ventanas enormes con alféizares interiores para poderlos llenar de cosas o decorarlos con mucho gusto.
Los suelos son de parqué, pero del de madera de verdad, de los bonitos y casi todas las casas tienen chimenea, algunas de ellas verdaderas obras de arte.
Mi parquet, mi niño y todo lo que se ve al fondo es el baño.
Enano, ya os lo dije.
Y del espacio, ¿os acordáis del espacio? Pol hace carreras por el salón como un loco, incluso después de recolocar todos los muebles del despacho, esos que movimos para montar su habitación.
¿Sabéis que durante mucho tiempo también tuvimos su camita a la entrada? La montamos creyendo que era el mejor momento para cambiarle de la cuna a la cama y después de comprobar que se había reencarnado en superman, decidimos esperar un tiempo y recolocar la cama en nuestro espacioso salón.
¿Os acordáis de esta foto?
Pues la cama está al fondo, al lado de la chimenea, que por cierto, no funciona.
Ahora encuentro demasiado vacío ese espacio y ya estoy maquinando ideas para poner algún mueble.
Si os preguntáis por los precios, no hay mucha diferencia con los pisos en alquiler en Madrid o Barcelona. Al fin y al cabo esto es una capital como cualquier otra.
¿Sorprendidos? Otro día os hablo del minimalismo nórdico. Pero eso será otro día.
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