Ya os conté hace algún tiempecillo que uno de los retos que me puse cuando llegué a vivir a esta tierras del norte fue aprender a hacer punto y ganchillo.
Lo del punto aún no lo he conseguido, de hecho ni lo he intentado, pero con el ganchillo he ido haciendo algunos pinitos.
Allá por el mes de Mayo, mi amiga Helena, que también se mete en todos los saraos, me reclutó para la divertida tarea de decorar un árbol.
Aquí nuestro árbol, aquí unos amigos.
El ayuntamiento de Helsinki, junto con la delegación de juventud, quería aprovechar el año del Diseño para decorar uno de los parques más céntricos de la ciudad y había decidido hacerlo con grafittis hechos de punto o de ganchillo.
El tema era libre y estaba abierto a gente de todas las edades y condiciones.
El día 25 de Agosto el parque se llenó de gente dispuesta a llenar el parque de color.
Los árboles cobraron vida
Y yo no sabía dónde mirar, ni qué fotografiar
Era si como el verano que no llegamos a tener por aquí hubiera inundado el parque y las flores hubieran vuelto a la vida
Eso y el ambiente. Agosto nos regaló con un día primaveral cuando ya se había instalado el otoño y la gente aprovechó para hacer picnics en el parque e incluso se dieron algunas clases improvisadas.
¡Qué cantidad de gente original!
¿Os acordáis de las guirnaldas que aprendía a hacer en el mes de Junio?
Pues esas y muchas más formaron parte de la decoración de tres árboles.
Daba gusto pasar por debajo de ellos.
Y os preguntaréis por nuestro árbol. Pues así de colorido quedó
Mi pequeña colaboración fueron las guirnaldas de arriba y abajo del collage y algún cuadro grannie que se necesitaba para cerrarlo.
Nada comparado con las maravillas que hicieron las demás, pero por algo se empieza, ¿no?
Y aquí cuatro de las cinco integrantes del equipo.
El parque quedó tan chulísimo que daba gusto ir a trabajar todos los días. Ni la lluvia, que no ha parado desde el mes de Septiembre, conseguía mitigar el efecto positivo de tanto colorido.
Un día para el recuerdo, de esos difíciles de olvidar.