El sábado estuvimos de brunch, pero el domingo una tormenta de nieve nos dejó todo el día en casa, así que nada mejor que cocinar.
Bonito, lo sé, pero bloqueó calles, carreteras y ha hecho la vida muy difícil todos estos días.
La lasaña es una receta que no necesita mucha explicación y aunque suele ir rellena de carne, nuestro reto era hacerla de verduras.
Estas son las que yo utilicé:
Nos encantan las espinacas, unas grandes desconocidas para mí hasta la época de la facultad. A mi padre no le gustan, así que mi madre nos deleitaba con muchas otras verduras, pero no con espinacas.
Ahora las cocino de mil maneras y cada vez que lo hago me acuerdo de mi amiga Loli. Gracias guapa.
Vamos a la receta. Nos dio para dos y medio, plato único eso sí.
Primero cociné las espinacas. Para ello poché un diente de ajo en aceite de oliva y directamente las puse en la cazuela. 250 gramos que parecían un mundo pero que en un minutito se quedaron en nada.
Las aparté a un plato y en la misma cazuela poché el resto de la verdura. Primero media cebolla y un puerro cortados en láminas finas
y cuando tuvieron un color transparente el resto: medio calabacín mediano y una zanahoria.
Creo que el truco del almendruco para que la verdura no eche mucha agua es no cortarla muy pequeña y cocinarla a un fuego razonablemente alto. (Lucía Baballa no soy una experta)
Una vez que tenemos las verduras listas, podemos pasar al paso 2: la bechamel.
La bechamel es un milagro, ¿o me vais a decir que no?
Con ingredientes tan básicos como harina, leche, mantequilla y nuez moscada se puede conseguir una de las salsas más ricas del mundo mundial.
Aclarando cosas:
- Yo la hago a ojímetro. Siempre me pongo nerviosa cuando me pongo a hacerla (un poco como antes de un examen importante) pero siempre salgo airosa. Vamos, como esas cantamañanas que cuando salen del examen dicen que les ha salido mal, pero sacan notable.
- Mi madre la hace con margarina, así que yo también.
- Tratar de mezclar la harina con la mantequilla antes de echar la leche. Esto implica una buena nuez de mantequilla, un fuego bajo y rapidez con las varillas.
- No parar de remover y siempre en la misma dirección. (Santa madre dixit y funciona)
- Si os quedan grumos, parafraseando a Loli, la amiga que me descubrió las espinacas, siempre nos quedará la batidora. Si no, el súper, sección de refrigerados.
Como una imagen vale más que mil palabras, ahí queda eso:
No sé si el que la descubrió era un mago o un tío/a con suerte, pero se merece mil besos por el descubrimiento.
Nos queda la pasta. Como cada pasta es diferente yo no os voy a decir mucho sobre ella. Os recomiendo que leáis las instrucciones de la caja, siempre y cuando las entendáis porque nosotros ni papa.
La nuestra era Barella, supuestamente se cocinaba directamente en el horno, sin tener que cocerla primero, pero como yo no me fiaba, ni de la pasta, ni de mi horno, la metí mientras hacía la verdura en agua caliente.
(¿Vade Retro? Puede que sí pero, ¿no os avisé al principio que somos las Julia Child de la cocina española? )
(¿Vade Retro? Puede que sí pero, ¿no os avisé al principio que somos las Julia Child de la cocina española? )
Lista la pasta, el relleno y la salsa, procedemos a montar la lasaña.
Capa de bechamel.
Capa de pasta.
Capa de espinacas.
Capa de bechamel.
Capa de parmesano a discrección
Capa de pasta.
Capa de verduras.
Capa de bechamel
Capa de parmesano a discrección.
Capa de pasta.
Capa de bechamel (toda la que quede, sin miedo, que engorda pero está buenísima)
Resto de parmesano.
Ahora al horno.
Si la pasta ya está cocinada, sólo necesitaréis gratinarla.
Nuestro horno de casa alquilada no tiene gratinador, de ahí la falta de color renegrido que tanto me gusta.
Emplatado quedó así:
Si la pasta ya está cocinada, sólo necesitaréis gratinarla.
Nuestro horno de casa alquilada no tiene gratinador, de ahí la falta de color renegrido que tanto me gusta.
Emplatado quedó así:
Lo sé. Necesito algo para pintar el plato de forma más profesional.
Todo se andará.
Valoración: No quedó nada en el plato de ninguno de los tres. Con eso os lo digo todo.
Por cierto, el mes que viene elijo receta yo. Viene algo sencillo, que gusta a mayores y niños y que es apto para llevar a picnics y a celebraciones de alto standing.
A mi querida Raquel le va a encantar. :)