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El domingo perfecto


Ayer mi chico y yo hablábamos de los domingos de nuestras respectivas familias.

En su infancia un Domingo suponía:
  • Paseo.
  • Misa.
  • Vermut en casa. (Prepara unos berberechos que hmmmm!)
  • Una buena comida, entiéndase tipo canelones de primero y ternera con setas de segundo. (Curioso, me acabo de dar cuenta que para escribir esta frase he tenido que traducir del "catalá" a castellano. ¡Mi catalán mejora!)
  • Postre de pastelería (y cuanto más dulce mejor)
  • Fútbol en la tele.
  • Pan con tomate para cenar. (Una de mis cenas favoritas)

En la mía, desde hace mucho tiempo:
  • Misa.
  • Paseo.
  • Vermut en al menos dos o tres bares, casi siempre terminando en el mismo: el Bar de Pepe (que por cierto, se llama Blumen, pero que nosotros llamamos así)
  • Una buena comida. Y aquí gana la opinión de los hijos y el padre, frente a la cocinera, mi madre, que opina que eso no es comida de domingo.
    En mi casa el domingo tiene que haber TORTILLA DE PATATAS, con algún que otro plato de acompañamiento que mi madre añade según la ocasión: pimientos fritos o asados, setas, pulpo, unos gambones a la plancha, unos filetes de solomillo de ternera, ensalada de endivias,....
    (hay miles de opciones porque mi madre cocina de muerte y siempre piensa que nos podemos quedar con hambre)
  • Fruta o/y postre opcional, pero siempre hecho por mi mami.
  • Tarde de pelis en la tele.
  • Lo que encuentres en la nevera para cenar, (que la de mi casa es como la del súper).

Este domingo, cómo nuestro termómetro marcaba por encima de 0ºC, decidimos salir a dar un paseo.

Pero, ¡ay!, hacía un vendaval increíble y pensé que saldríamos volando en cualquier momento tipo Peter Pan o Superman (a elegir por el público lector).

(la segunda es muy mala, pero no podía estarme quieta.
Si pincháis en la imagen para verla más grande, veréis cómo el señor se sujetaba el gorro)


Además estaba deshelando de la última nevada y pasear era "toda una aventura".


En la grande trataba de bajar la cuesta con cuidado, en la pequeña estaba resbalando (¡No llegué al suelo de milagro!)


A la vuelta entramos en una iglesia que siempre habíamos encontrado cerrada. Para nuestra sorpresa era católica (en Finlandia un 86% son luteranos) y estaban terminando de decir misa.



Y al llegar a casa, siguiendo la tradición preparamos el vermut (nuestro alijo de mejillones en conserva se está acabando, así que comimos unas sardinillas en aceite) y la comida.




Por supuesto hubo postre, no de pastelería, pero igual de bueno.


Así que al final, nuestro domingo fue el siguiente:


Foto de la pizarra que pintamos es nuestra cocina, está en catalán, pero creo que se entiende "perfectament".
(El sol ha vuelto a abandonarnos y no hay suficiente luz para que salga mejor la foto, Sorry!)


Todas las familias necesitan sus nuevas tradiciones.

Felicidades Lucía

Hoy hace 4 años mi sobrina Lucía ya había nacido.

La primera nieta y biznieta de mi familia y la niña más graciosa, ocurrente y bailarina que hay sobre la faz de la tierra.

¡Qué podría decir de ella su tía!

Hoy habían decorado su casa en su honor y cuando llegó del colegio estaba nevando, algo no muy habitual en Zamora.

Yo llamé para felicitarla y estaba tan entusiasmada que casi sólo me pudo decir:

¡Tía Concha, está nevando, como en Finlandia!

Yo le contesté: ¡Vaya, pues será un regalo por tu cumpleaños!

Y ella tan campante me contestó: Claro, gracias por la nieve, tía Concha.

Y se fue corriendo a ver cómo habían decorado la casa para su fiesta, convencida de que yo había enviado la nieve para ella.

Así es nuestra Lucía.

¡Felicidades, pelotilla del ombligo!


Día de Reyes

Estos son los primeros Reyes en mis 33 años de vida que paso lejos de mi familia, bueno para ser más exacta de mis papis y hermanos.

En una familia tan "familiar" como la nuestra, valga la redundancia, los Reyes han sido siempre una de nuestras fechas más señaladas.

Después de pasar las Nochebuenas, Navidades, los fines y entrada de año con todos los abuelos, primos y tíos de la parte materna y paterna (y ahora con la correspondiente familia de mi sallentí favorito), el día de Reyes es nuestro día. Sólo de padres y hermanos (y ahora cuñados, novios y sobrinas. ¡¡Y es que la familia aumenta que no veas!!)




Aunque parezca difícil nunca hemos perdido la emoción de la llegada de los Reyes. Seguro que ayuda tener un hermano 14 años más pequeño y una familia que saca la ilusión hasta debajo de las piedras, pero año, tras año, haga frío, nieve o haga sol, hemos pasado los días 5 y 6 de Enero juntos: viendo la cabalgata, pegándonos con los otros niños por los caramelos que tiraban los Reyes, acostándonos pronto y levantándonos muy pronto por la mañana para ver que habían dejado en los zapatos.

Incluso un año que por motivos laborales no pude ir a Zamora, mi familia al completo (paquetes incluidos) se vino a pasar los Reyes conmigo. Dormimos todos en mi "casita de juguete" (más en el suelo que en las camas), pero al día siguiente los zapatos estaban llenos de regalos. (Lo que no recuerdo es dónde dejamos 6 pares de zapatos, si entre colchones y maletas no había sitio ni para pasar al baño.)

Este año estoy un pelín más lejos y no hemos podido pasar el día juntos, al menos físicamente, pero un trocito de mi corazón y mi mente estaban allí.

A ellos sé que les ha pasado lo mismo. El espacio debajo de la mesa dónde dejo mis zapatos se ha quedado vacío y mi hermana me ha despertado igualmente para decirme que los Reyes ya habían llegado.

Me han llamado varias veces y han mandado muchas fotos para que no nos perdamos nada del gran momento de apertura de los regalos. Incluso una sorpresa del Roscón de Reyes viajará a Helsinki para darnos suerte, igual que si hubiéramos sido uno de nosotros el que la hubiera sacado del roscón.

Aquí en Helsinki, nuestra pequeña nueva familia dejó los zapatos debajo del árbol como manda la tradición en mi casa (limpios y el par favorito) y a la mañana siguiente amaneció llena de regalos.




Sé que los Reyes conocen nuestra nueva dirección y están contentos de la inauguración de nuestras nuevas tradiciones.

No soy mucho de lista de propósitos con el año nuevo, pero al terminar el día y meterme en la cama me prometí a mi misma tratar de crear la misma magia que mis padres han creado para nosotros en nuestra nueva inagurada familia.

¡Es un orgullo formar parte de mi familia!






Vuelta a casa después de las fiestas.


Porque finalmente esta es mi casa, aunque todavía llame mi casa a la de mis papis, aunque nuestra casa de verdad esté ocupada por un inquilino.

La vida da muchas vueltas y es aquí dónde me ha pillado esta.

Vengo con las pilas cargadas para comenzar el nuevo año, con unos cuantos kilillos de más (que esperemos perder pronto) y con muchas ganas de levantarme por la mañana para ver que han dejado los Reyes Magos (¡¡si es que por el camino no se dan la vuelta por el frío que hace!!)

Por ahora nosotros hemos puesto de nuestra parte para no perder las tradiciones y en la maleta nos hemos traído un Roscón. El pobre ha llegado aplastado y tarde, porque ayer llegamos nosotros, pero no nuestras maletas, pero huele que alimenta (ya os contaré como sabe)




Sólo pasaba por aquí para recordaros que limpiéis los zapatos y los dejéis debajo del árbol, nunca se sabe si los Reyes dejarán algo. Al fin y al cabo son Magos, ¿o no?





(En breve más y mejor)


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