Ya os conté
aquí, que desde que el peque llegó a nuestras vidas siempre que vamos de viaje a una ciudad trato de encontrar un apartamento y no un hotel.
Primero porque nos da la libertad de preparar comidas a medida y a las horas que nos da la gana.
Con eso de que vivimos en el norte de Europa, tenemos hambre a la hora de las gallinas y cuando volamos a una ciudad europea encontramos un poco complicado que nos den de comer a la hora que el peque necesita (los padres se aguantan, con dificultad, pero se aguantan)
Además, aunque nos encanta comer e ir de restaurante en restaurante, también nos gusta ir al mercado y probar cosas nuevas. Un apartamento te da la oportunidad de prepararlo casi, casi, como si estuvieras en casa.
Otra de las razones, al menos nuestras, es la hora de ir a dormir. Pol se adapta muy bien a los cambios y puede dormir como un lirón en su sillita si está cansado, pero no todos los días apetece salir de cena con un niño dormido y si te quedas a cenar en la habitación de un hotel, la alternativa de pasar la velada en el baño para no despertarlo me parece bastante incomoda y muy poco romántica, no lo vamos a negar.
Aquí dónde lo veis, un cabecero, no un baño.
Idea decorativa que siempre me ha gustado y que sigue estando en la lista de posibles para un futuro.
Claro que no todo es Jauja. Encontrar un apartamento céntrico, bonito, no excesivamente caro y sobre todo limpio es casi, casi una tarea de máster. Os lo asegura una que tiene callo y ya ha pasado por alguna experiencia no tan agradable.
Por eso, cuando en el viaje del Tupper llegamos a los apartamentos
Erik Vökel, no pude dejar de anotarme mentalmente eso de "este sí cumple todos mis requisitos".
En el centro turístico de Madrid, bien comunicado por autobús y metro.
Limpio, amplio y con todos los electrodomésticos que se pueden necesitar (lavadora incluída) y además bonitos: decoración minimalista de inspiración nórdica (menos que temer si los peques juegan en el apartamento), pero con un toque que los hace diferentes.
Los encontré perfectos para viajar en familia, amigas o para organizar una cena especial sin tener que preocuparte de si tienes sitio en casa o el coñazo que es recoger al día siguiente.
Vamos, que nos sentimos como pez en el agua.
Tienen delegaciones también en Barcelona, Amsterdam y Nueva York, así que anotároslo en la agenda para posteriores escapadas y ya me contaréis como os ha ido.
Eric Vökel Boutique Apartments
San Bernardo 61
Madrid