Después de varios fines de semana tratando de sacar la deportista que hay en mí ,
por fin, este fin de semana me dedicaré a los deportes que más me gustan: leer, ver series o películas antiguas, escribir alguna carta, quedar con mis amigas y salir a pasear para ver si la primavera tiene a bien visitarnos.
Llevamos dos fines de semana "integradores" en la vida finlandesa, tratando de aprender esquí de fondo sin que el aprendizaje sea demasiado dañino para nuestra salud.
El primer día.
Trataba de mover los brazos como corresponde, sin utilizar los bastones.
La gente se cambiaba de pista y me miraba con cara de "pobrecilla"Si tenemos en cuenta que el deporte y yo no coincidimos en nuestros círculos habituales y que yo no había esquiado en mi vida, tendréis la conjunción perfecta para caídas múltiples, agujetas y lo que es peor:
bajada en picado de mi autoestima deportiva.
Eso sí, tengo que reconocer que los paisajes nevados de este país son llanos pero preciosos (siempre y cuando puedo levantar los ojos del suelo para no caerme) y que después de dos días tratando de recordar los temas de psicomotricidad que me explicaban en el colegio, ya soy capaz de mover el pie derecho y el brazo izquierdo al mismo tiempo.
¡Bien!
Así es como se hace.
¡Fijaros en el señor de la vuelta!
Con tropecientos años y moviendo el "trasero" como un jovencito.
Parece fácil, pero no lo es. Sobre todo cuando sabes que hay otro finlandés que lleva esquiando desde los tres años en tu espalda y en tu cabeza la voz de tu hermana recordándote que Lucía, mi sobrina de 4 años, ya sabe hacerlo.
Porque sí, casi toda mi familia es deportista: mi padre sigue jugando al baloncesto con críos a los que les triplica la edad (
papá tú no eres viejo, ellos son demasiado jóvenes) y mi hermana es profesora en un gimnasio y no puede parar quieta ni dos segundos.
Lo lógico sería haber heredado el gen deportista, pero lamentablemente no es así y, entre nosotros, no me arrepiento de ello.
Decidiendo si terminábamos el recorrido o nos dábamos la vuelta.
Para nuestra sorpresa sólo habíamos recorrido 1/3.
Yo no voté, pero gracias a dios nos dimos la vuelta.Mi cuerpo no me pide salir a correr cuando hace frío, nadar como Pfelps en verano o jugar al tenis como Nadal. No siento esa sensación maravillosa post actividad física ,¿
estáis seguros de que existe?, ni quepo en mi de gozo cuando soy capaz de nadar más rápido o correr más deprisa.
Jaume logró bajar la pista como un campeón. Yo me quité los esquís para subirla en el camino de ida y para bajarla en el camino de vuelta.
(Innumerables caídas en el intento de hacerme la "machote". Eso no va conmigo, de verdad.)No os preocupeis, no dejaré de hacer deporte socialmente. Aprenderé a esquiar, a patinar y a lo que haga falta. Pero sólo por quedar con los amigos, las comidas post deporte o las risas y las cervezas.
Estos finlandeses esperan a por su cafecito o algo más fuerte.
Es un bar en el medio del recorrido (aún quedan 2/3 por recorrer).
Esquís esperando a sus dueños en la puerta de un café.
Además mi hermano, lector habitual de la Men's Health, la "revista más fiable en cuanto al tema deporte se refiere", me ha comentado que el esquí de fondo es el deporte más completo del mundo.

Así que ya de ponerse, tratemos de hacerlo lo mejor posible. Tonterías las mínimas, ¿no?
Lo siento, esta vez no hay muchas fotos de paisajes. La cámara la llevo, pero sería de muy mal gusto volver a parar a la gente para sacar fotos, cuando me cuesta tanto permanecer levantada. :)
La gente haciendo cola para el forfait en la estación de Messilä. Se podía hacer también esquí alpino, pero nosotros nos decantamos por el esquí de fondo (más completito).
Aunque nadie me avisó, algo de alpino tuvo la cosa.Para ver el detalle del reloj, aquí.
Pues eso, lo dicho, si me buscáis este fin de semana, estaré por aquí:
Librería de Stockmann en Helsinki.
Un verdadero placer con libros en todos los idiomas (Español incluido)