Durante un poco más de una semana hemos vivido rodeados de un paisaje de cuento de hadas.
Después de mucho tiempo con temperaturas menores de -10ºC (¡llegamos a estar por debajo de -20ºC!), llegó un "anticiclón" que nos trajo una agradable temperatura de -5ºC.
Este cambio de temperatura, además de permitirnos eliminar la práctica de la cebolla y por lo tanto la cantidad de bártulos que llevo cada día al trabajo, nos trajo un fenómeno rarísimo en el sur de Finlandia. El término inglés para semejante "milagro" es "hoar frost", desconozco su traducción al español, incluso dudo que exista. (¿Helada escarchada?, ¿Escarcha congelada?)
Lo que de forma científica se explica como el paso de aire muy frío (gas) directamente a estado sólido, sin pasar por el estado líquido, se percibe a la vista como un paisaje blanco, cómo de mentira, que te paraliza mientras lo miras embobado, hasta que el frío te recuerda que tienes que seguirte moviendo para no congelarte.
Hasta ahora habíamos visto nieve o escarcha en los árboles, pero era un fenómeno muy pasajero. La nieve cae de los árboles, no los cubre y cristalitos de escarcha sólo se forman en las ramas pequeñas y desaparecen debajo de la nieve.
Pero lo de ahora, lo de ahora era impresionante. Tan impresionante, que no había cristalitos de escarcha, porque se formaban tan rápido y en tanta cantidad, que automáticamente se unían formando una especie de cobertura sobre las ramas, sobre los árboles e incluso sobre las pocas flores que quedan.
Cómo las temperaturas no han vuelto a bajar, los árboles han ido perdiendo poco a poco su capa mágica y ahora me cuesta un poco más imaginarme a las hadas revoloteando entre sus ramas o al unicornio apareciendo en un claro.
Mientras hacía estas fotos en el parque justo enfrente de mi oficina, no podía dejar de pensar que hubiera sido realmente mágico tener a una niña que fotografiar, vestida con esos trajes que parecen de hada y unas alitas en la espalda.
Sé que suena cursi, lo sé, pero dudo que sea posible ver un paisaje más mágico que ese.
Espero que vuelva a pasar cuando yo sea capaz de fotografiarlo, porque os lo aseguro, las fotos no muestran ni la mitad de lo mágico que era el paisaje.