El sábado, día 1 de Septiembre, celebramos la despedida de soltera de mi hermana pequeña.
Tiene la suerte de tener unas super amigas que se apuntaron enseguida a prepararle una mega fiesta y se desplazaron muchos kilómetros para pasar todo un día con ella. Eso no todo el mundo puede decirlo.
Como a mí no me van las despedidas de soltera al uso, les propuse organizar algo un poco diferente y aunque no me dio tiempo a preparar todo lo que tenía en la cabeza, creo que disfrutó de un día muy especial.
La fiesta empezó el viernes por la noche con un e-mail que le pedía que estuviera preparada a las 10 de la mañana del sábado. La
invitación empezaba muy modosita pero iba subiendo de tono para empezar a meterle el miedo en el cuerpo, que era lo que pretendíamos.
A las 10 de la mañana del sábado, sus amigas se presentaron en casa de mis padres a buscarla. Le pusieron un tutú rosa, una boa de plumas, una corona de princesa y un antifaz horterísimo de la muerte. Con las mismas y sin poder ver nada, la metieron en un coche y se dedicaron a darle vueltas por Zamora mientras ella no dejaba de preguntar dónde iban.
De eso no tengo fotos, ni sé mucha cosa. Las amigas son las amigas y estoy segura de que se echaron muchas risas.
Después de la vuelta y todavía con los ojos tapados, la llevaron a casa de mi otra hermana. En su bodega habíamos preparado un súper desayuno en el que no faltaba detalle.
No hay muchas fotos, lo siento. Estaba más ocupada en disfrutar y organizar que en hacer de fotógrafa y si os soy sincera había tan poca luz, que tampoco habría salido gran cosa.
Además de comer, que es algo muy sano y necesario, habíamos preparado una par de cosas.
La primera fue prepararle un álbum con esos pequeños detalles que no podía olvidar una vez que estuviera casada. Iban acompañados de fotos y terminaron siendo tantas las cosas que no podía olvidar, que llenamos dos álbumes.
Ahora no podrá decir eso de no tengo tiempo de salir de fiesta con vosotras o escaquearse de los fines de semana con amigas. Todo ha quedado por escrito, asi que Laura, que no se diga.
No os tengo ni que contar que volé con la maleta llena de washi tapes, sellos y purpurina, así que quedó un álbum rebonito.
La segunda cosa que habíamos preparado era un pase de modelos. Mi idea inicial era haberlo hecho en una tienda de lencería, pero entre todas me quitaron la idea. No por mala, sino por difícil de llevar a cabo en una ciudad tan pequeña.
Yo imaginaba copas de cava, ropa interior lujosa, mucho glamour y risas y la verdad es que eso fue lo que tuvimos, aunque sin movernos de dónde tomamos el desayuno.
Compramos la ropa interior, la colocamos en perchas forradas y le pedimos que nos hiciera el pase de modelos.
Tengo fotos, sí, y sé que algunos las están esperando, pero dado que estamos en horario infantil, os lo vais a tener que imaginar.
Una vez elegido el conjunto de la noche de bodas, levantamos el campamento y salimos al aire libre.
La siguiente etapa era un picnic.
Comida rica, buenas vistas y mejor tiempo. Si lo juntamos con las mejores amigas y muchas risas, no hay restaurante que lo gane. (No me digáis que no es bonita mi tierra, ¿eh?)
Como el color favorito de mi hermana es el verde, preparé todo en torno a ese color. Además personalicé los cubiertos de cada una con washi tape. Los vasos y las copas llevaban el mismo distintivo para que cada una supiera cual era el suyo.
Por supuesto hubo tarta de cumpleaños y estaba buenísima.
Esos palillos de corazón eran para la tortilla, pero ninguna los quiso utilizar. Eso si, quedaban monísimos en la tarta.
La fiesta no se había acabado todavía. Ahora llegaba el momento craft.
Después de mucho pensar qué es lo que podíamos regalarle que fuera original, útil y le hiciera ilusión, se me ocurrió que podíamos pintar entre todas una vajilla que pudieran utilizar a diario.
Así cada mañana cuando desayunen se podrán acordar de nosotras o según el caso, reirse un rato a nuestra costa.
Asi que mientras unas pintaban, las otras se dedicaban a terminar el álbum
O a posar para la posteridad
Yo había pensado currarme un photobooth, pero la verdad, no tuve tiempo, aunque con ese fondo, quien necesita decoración.
Estos son algunas de nuestras obras de arte.
Las guirnaldas fueron mi aportación, pero soy una fan del huevo frito de Marina.

Después nos pusimos guapas y salimos de cena de postín y noche loca. Durante la cena tuvimos tiempo de echarnos unas risas con un cuestionario de compatibilidad que les habíamos hecho a ambos.
Es curioso la cantidad de cosas que crees que sabes, pero no.
A pesar de todo la homenajeada pasó el examén con nota, así que sólo nos queda desearle lo mejor del mundo en su nuevo salto. Porque ella se lo merece todo.
Yo creo que se lo pasó bien, ¿vosotros qué creéis?
Edito para contaros las las marcas de los rotuladores para porcelana. Yo los compré en Helsinki, pero supongo que una búsqueda por internet puede ayudar.
El primero es de la marca Marabu . Según las instrucciones no precisa horno y lo pintado se puede meter en el lavavajillas.
El segundo es de la marca Pebeo y lo podéis buscar por Porcelaine 150. Igual que el anterior no precisa horno y también puede lavarse en el lavavajillas lo que pintéis.
Espero que os ayude y que pintéis mucho.