Con la vuelta a "casa" llegaron las bajas temperaturas. (Temperaturas por encima de -5ºC, son casi primaverales por aquí.)
Aunque inicialmente me las prometía muy felices, se me olvidó que cuando sube la temperatura, se deshace la nieve y aparece el hielo acumulado debajo, con lo que la calle se convierte en terreno muy, muy peligroso.
Además hay que añadirle el peligro de las "avalanchas" de los tejados o de los "carámbanos asesinos". Puede que os parezca una tontería, pero este año el deshielo provocó un muerto (que yo sepa) en Helsinki por caída de nieve desde un tejado. :(
Así, que aunque salimos de casa y llevaba la cámara, no hay fotos que enseñaros. Ya tenía suficiente con tener un ojo en los tejados, otro en el hielo del suelo y otros dos en el coche del niño y las montañas de nieve. Porque la nieve deshecha, casi pastosa, no ayudaba tampoco mucho al movimiento. (Hay veces que te salen ojos hasta en el cogote)
(Para haceros una idea muy, muy light, podéis pasaros por esta entrada antigua: Ice Age)
Ayer amanecimos a -15ºC, pero con un cielo azul y despejado como no recordábamos aquí desde hace tiempo.
Así que abrigamos al pequeño y nos lanzamos a la calle.
¡El tiempo corre que vuela, pero este niño crece mucho más rápido!
El paseo, el mismo que muchos otros domingos y domingueros. La vuelta a un lago (ahora helado) que tenemos a unos 10 minutos de casa.
Volvimos a casa con las pilas cargadas y unas cuantas arrugas menos (el frío es un lifting gratuito impresionante). Es difícil hacerse a la idea si no lo has sentido, pero os prometo que hay momentos, que ni siquiera puedes hablar de lo tirante que llevas la cara con semejante temperatura.
Aparte del abriguito del perro, fijaros en los pies de la señora.
Lleva puestos frenos, para evitar caerse con el hielo.
(Mujer previsora, vale por dos)
A la vuelta, pasamos por el súper de la esquina y nos obsequiamos con una deliciosa comida.
No hay nada como una buena mañana de Sábado.